4 de mayo de 2010

Meditación(instantes en los que el pie queda suspendido en la nada para caer sobre el todo)


Acabo de verme como la misteriosa mujer que roza con la falda verde las calles de Lima.Impertinente, tan a destiempo aviento contra un auto el resto de esta tarde. Diría que lo lamento porque nada tiene de culpable aquel hombre de anteojos gruesos al que dirán imprudente.Pero estoy detenida ante la velocidad del humo y el bullicio que entra por el pecho y busca una salida en mis manos.Nada se ha manchado de sangre aún. Al menos, no esa calle en la que cabe perfectamente mi rostro hinchado.
Entonces, soy la mujer que no ha detenido su paso aunque el deseo de exorcisarse entre sombras quiera ser supremo. Soy la mujer que camina, que agita a la muerte de máscara roja que al ganarme la partida se ahogará en mi sueño de eternidad.

5 comentaron:

Octavia dijo...
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Octavia dijo...

* Soñabas ??
* Te mirabas al espejo ??

Caro. dijo...

Puedo evocar dos cosas con lo del sueño. Aquellas imagenes borrosas que siempre escapan de mi al amanecer y el sueño de los días próximos, del quehacer, de aquello para lo que hoy contruyo y me alisto como si estuviera ya a instantes de levantar el vuelo, esto va más en el contexto de lo escrito.Entonces si, si sueño. Me detengo también frente a un espejo. Me miro, me miro. Me miro una vez más para poder encontrarme.

PDT: Te veo más tarde! =D

carlos lavida dijo...

Uhhh el verede me gusta mucho.
y la muerte de máscara roja de la muerte roja

Tampoco pasaba por aqui hace varios meses,,, cuidate mujer misteriosa

SIN CALZÓN dijo...

Realmente una mujer. Una.

AZAÑA ORTEGA