Mi pequeña Lara llega frágil a casa. Con los dos pies sobre el piso tapizado me deja ver un poco de barro de donde se ha ido a perder. Pero aun así, no se tira en mis faldas para decirme tal vez que la tierra de las calles no es tan firme como creyó. Que el paso seguro no lo es completamente, que, en cambio, ha visto tierras húmedas de dolor.
Lara se derrumba y se para. Por que hay un mañana en el que sale con bolsas de tierra al brazo, se dice que “todo estará bien”. Porque se ofrece, se entrega a cimentar tierras que ha declarado suyas, estira sus manos de mujer para hacer menos incierta la realidad.

4 comentaron:
Muy bueno, me agradó mucho.
Un saludo. Que viva la otra realidad :)
La otra y todas las demás.
Me agrada el volverte a ver por aquí. Gracias por comentar
La pequeña Lara quiere ser de barro…
Me gusta.
Publicar un comentario en la entrada