Noches de espera
CARA a CARA.
Dispuestos tus pasos,
mudo el silencio
te ausentas para
reaparecer.
•· Días como hoy ·•
14 de febrero de 2012
22 de febrero de 2011
26 de enero de 2011
Cuando te vi entre la gente supe que no eras tú. Un cuerpo ancho se abultaba entre las sillas de un paradero tan ajeno como tus mañanas. Recordaba tu nombre, que no encajaba con la desnudez del rostro que se abría hacia mí. Pude no reconocerte, seguir creyendo con certeza que aquel no eras tú. Así, quizá, hubiera escapado a algunas circunstancias. Circunstancias que buscaban un funesto complemento que yo estuve dispuesta a ser, sin saberlo.
Por eso, no reparé en tu hombro sudoroso cuando busqué un abrazo tibio que quisiera abrigarme. Estaba cansada. Cuando te encontré, me aventé a dar mi primer respiro. Aun así, seguí jugando a esconderme para intentar desaparecer de mí, de ti. Aquellos intentos de escapar, mi eterna necesidad de sentirme buscada, habían traído tus pasos hasta mis espaldas. Con ellos, un sutil golpe. Ya no solo oiría tu voz torpe de reclamos innecesarios que, para aquel tiempo, eran tan dulces; ahora, veía tu rostro inflamado de ciertos pesares que intentaríamos fundir juntos.
Comienzos del 2009
Suscribirse a:
Entradas (Atom)